Red Internacional de Solidariedad y de Luchas


Lunes, 11 de diciembre de 2017

 
 

 

| Paraguay | Huelga general del 21 y 22 de diciembre

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¿Por qué la huelga general? ¿Quién la convoca? ¿Cuáles son las reivindicaciones? ¿Cuál es su importancia y su perspectiva?

La Plenaria de Centrales Sindicales convocó a la huelga general de 48 horas, los días 21 y 22 de diciembre, En primer lugar, porque el movimiento sindical viene soportando una serie de ataques, de atropellos a los derechos más elementales, tanto por las patronales privadas como por el gobierno, en su carácter patronal. Los derechos que son impunemente violados son los de huelga, de organización, de expresión, consagrados en la Constitución Nacional, los acuerdos internacionales suscriptos por Paraguay y las leyes nacionales que rigen la materia.

La Plenaria de Centrales Sindicales, conformada por la Confederación de la Clase Trabajadora (CCT), la Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A), la Central Sindical de Trabajadores del Paraguay (CESITP), la Confederación Nacional de Trabajadores (CONAT) y la Central Nacional de Trabajadores-Disidente, (CNT-D), ha corroborado que, desde que asumió el gobierno presidido por Horacio Cartes y el Partido Colorado, existe una clara política antisindical y una profundización de las medidas que afectan y coartan las libertades democráticas.

La política antisindical se manifiesta, por un lado, en la profundización de la persecución sindical expresada en los despidos de trabajadores por el sólo hecho de pertenecer a una organización sindical, así como en el permanente acoso laboral que sufren los dirigentes sindicales; y por el otro, en la imposibilidad de formar nuevos sindicatos, pues apenas se enteran, las patronales, de la decisión de un grupo de trabajadores de formar su organización, se les despide inmediatamente.

Es una política antisindical implementada por el Gobierno, porque estos despidos son considerados “legales” por las autoridades del Ministerio de Trabajo y no toman ninguna medida con respecto a la persecución y al acoso laboral a los dirigentes.

Se expresa, también, en la política del Ministerio de Trabajo de trabar el proceso de inscripción de los nuevos sindicatos, o de los ya existentes que realizaron sus asambleas de renovación de autoridades. Estas trabas tienen el claro objetivo de debilitar al movimiento sindical, pues las patronales no reconocen al sindicato que no está “legalizado” a través de la inscripción en la Dirección General de Trabajo, y los dirigentes de la organización quedan sin fuero sindical, con lo cual, se los despide o, en el mejor de los casos, se los traslada de sección o de su puesto de trabajo. De esta manera, se descabeza la organización y se expande el miedo de los trabajadores a perder su fuente de trabajo.

La Plenaria de Centrales Sindicales ha venido denunciando también, la profundización de la política de criminalización de las luchas y luchadores. El movimiento sindical tiene más de 50 dirigentes y un número similar de activistas que están imputados por la Fiscalía, por el solo hecho de ejercer el derecho a manifestarse pacíficamente, el derecho de huelga y el derecho a la elemental necesidad de organizarse en sindicatos.

Espacio canalizador

Pero la huelga general convocada por las centrales sindicales, se convirtió rápidamente en un espacio canalizador de las inquietudes, del conjunto de sectores del movimiento popular, cuyas organizaciones ya han manifestado su adhesión activa a esta medida.

Existe una evidente y creciente insatisfacción con la situación económica por parte de amplios sectores de bajos ingresos por la pérdida del poder adquisitivo del salario y de los ingresos del sector de trabajadores independientes; el expolio generalizado al que es sometido el pueblo por el sistema impositivo-tributario que castiga con dureza al pueblo trabajador y “perdona” a los ricos y grandes capitalistas nacionales y transnacionales, a quienes no cobra impuestos; por las necesidades de la población relativas al acceso a la salud y a la educación así como la rabia e impotencia por el pésimo y caro transporte público de pasajeros que generan gran descontento en los sectores del pueblo trabajador.

Debe también agregarse la soberbia con que se manifiesta el presidente Horacio Cartes en todas las situaciones, y, sobre todo, las persecuciones sistemáticas, las represiones y la criminalización de las luchas, que sufren las organizaciones del pueblo trabajador.

Sectores importantes por su grado y nivel de organización han decidido apoyar activamente la huelga general, como el sector campesino, cansado de ser expulsado de sus tierras debido a la expansión del área de siembra de la soja y la cría del ganado vacuno, y de soportar las enfermedades y muertes producidas por la fumigación indiscriminada de agrotóxicos; el sector estudiantil, que inició desde setiembre una fuerte y masiva lucha del sector secundario por 7 % del PIB para educación y no solamente 3 % como ahora, además de otras reivindicaciones.

La fuerza de la movilización de los secundarios dio pie a una masiva movilización de estudiantes universitarios, que durante más de dos meses, con marchas y paros estudiantiles, cuestionaron duramente la corrupción en la Universidad Nacional, logrando la renuncia del rector (que está siendo procesado judicialmente), de una docena de decanos y de decenas de profesores y trabajadores, metidos en hechos de corrupción. La de los universitarios fue una verdadera rebelión contra la corrupción y tuvo un amplio apoyo de amplios los sectores de la sociedad paraguaya.

El sector de los pobladores barriales, sobre todo aquellos de los bañados de Asunción (zonas inundables que rodean a la capital paraguaya), que exigen al Poder Ejecutivo la construcción de una defensa de protección ante las inundaciones del río Paraguay, así como sectores de pobladores sin techo, también vienen movilizándose por sus reivindicaciones como sector.

Todos estos sectores participaron en el Congreso Popular del 12 de noviembre en el que se decidió la huelga general convocada por la Plenaria de Centrales Sindicales.

Elevada adhesión de sindicatos y federaciones

Por otra parte, la adhesión dentro del movimiento sindical va cobrando cada día más fuerza. Las centrales sindicales estiman que habrá un acatamiento sin precedentes en cuanto a la adhesión. Sectores de transporte público de pasajeros, camioneros, taxistas, volqueteros, docentes, trabajadores de la salud, están adhiriendo a la huelga y se mantienen reuniones periódicas con todos ellos.

La medida va a canalizar ese gran descontento, ese hartazgo que vive la ciudadanía, que ya ha sido expresado en las últimas elecciones municipales, en las que el partido de gobierno, el Partido Colorado, sufrió una derrota significativa en municipios importantes, como el de Asunción, e incluso en lugares, como Encarnación, en donde el municipio era colorado desde hace más de 70 años.

Huelga coincide con Cumbre del Mercosur

La huelga general coincidirá con la Cumbre de presidentes del Mercosur –que se desarrollará el 21 de diciembre en Asunción-, y eso no es casualidad. La intención es que el país esté pendiente de la huelga y que la región, y el mundo, estén enterados de la disconformidad y el malestar de los trabajadores, delos campesinos, de los estudiantes y del pueblo pobre con las medidas que está imponiendo el gobierno de Cartes y el Partido Colorado.

Las demandas son justas pues responden a las necesidades del pueblo trabajador y demás sectores populares y están orientadas a frenar la política económica neoliberal del gobierno.

Reivindicaciones de la huelga general

1.- Libertad sindical. Contratación Colectiva, respeto a los Derechos Humanos y no criminalización de las luchas sociales. Por la inscripción inmediata de todas las centrales sindicales y sindicatos en el Ministerio de Trabajo. Solución al conflicto de la Línea 49, Caacupemí y la DINAC. No a los despidos por causas sindicales. Destitución del ministro de Trabajo, Guillermo Sosa.

2.- Reajuste salarial del 25 % para todos los trabajadores de los sectores público y privado. Efectivo control de precios de la canasta familiar.

3.- Reducción del pasaje del transporte público. No al doble peaje. Créditos blandos para los taxistas. 4.- Jubilación digna para todos los trabajadores. En defensa de la seguridad social. No a las privatizaciones (APP).

6.- No al uso de agrotóxicos. Impuesto a la soja. Reforma agraria.

7.- Inversión del 7 % del PIB para la educación. Por la Reforma Universitaria. 2 del PIB para cultura

8.- Viviendas dignas. Defensa Costera y derecho a la ciudad para los bañadenses.

9.- Por Salud gratuita y de calidad y un mayor presupuesto para la salud.

10.- No al quiebre ambiental producido por el vertedero Cateura cuya pileta de lixiviado amenaza con llegar a las aguas del río Paraguay.

11.-Por un modelo de desarrollo inclusivo.

La huelga es parte de un proceso

Esta huelga es un gran desafío para la clase trabajadora paraguaya que se enfrenta a un gobierno decidido a profundizar el modelo neoliberal en Paraguay y va a marcar un punto de inflexión muy importante en la lucha contra ese modelo. En ese sentido, la huelga general, para nosotros y para varias organizaciones populares, debe formar parte de un proceso de fortalecimiento de la unidad obrero, campesina estudiantil y popular en el Paraguay.

Si bien varias centrales sindicales vienen, desde la huelga general del 13 de marzo de 2013, aunando esfuerzos en la lucha por el respeto a los derechos laborales y sindicales y por una vida digna, en esta ocasión se suman varios otros sectores del pueblo pobre -como los movimientos campesinos, estudiantiles, barriales y populares-, en lo que debe ser el inicio de un espacio común de lucha contra los planes económicos de hambre para el pueblo.

Una huelga victoriosa golpeará al gobierno y abrirá las posibilidades de pasar de la resistencia a la conquista de reivindicaciones sentidas por las grandes mayorías y de detener la entrega del patrimonio del Estado y de los recursos naturales, así como de la enajenación de bienes y servicios públicos.

Por eso, hacemos un llamado a la solidaridad de todas las organizaciones sindicales y populares de la región y del mundo. Los trabajadores y el movimiento popular paraguayo necesitan que esta huelga general sea rodeada de la solidaridad, para que sientan, en el proceso de lucha, la importancia del internacionalismo proletario.

Asunción, 10 de diciembre de 2013

Confederación de la Clase Trabajadora - CCT

Julio López, presidente de la CCT, hace un llamado de solidaridad internacional con la Huelga General en Paraguay para 21 y 22 de Diciembre.